
Foto: Sayuri
-¡Corre, corre!- gritó una voz femenina.
Las sirenas de las patrullas se escuchaban más cerca, sus pies no se detenían ni un segundo, sabían que el detenerse significaría el inicio de una vida que no querían vivir, que no merecían vivir. La mujer estaba atenta a cualquier vía de escape, a cualquier señal que les indicara que iban a estar a salvo… o bien, que les indicara que el fin estaba cerca. Sus ojos se iluminaron al encontrar un callejón al que podían recurrir para huir y perder a las patrullas, tomó la mano de su acompañante, un hombre, y corriendo más rápido entraron en aquel callejón, casi aventándose con fuerza hacia un estrecho pasillo que se encontraba en una pared, un lugar seguro… por ahora.
-¡Me las pagarán malditos! ¡Por ratas como ustedes estamos así!- gritó un policía, después de eso solo escucharon las llantas contra el pavimento alejándose velozmente.
-Y por ratas como ustedes es que no podemos salvarnos- susurró la mujer tratando de recuperar el aliento, giró la cabeza observando a su acompañante, de buena figura, cabellos negros y ojos como dos esmeraldas resplandecientes, éste observaba su brazo con coraje, su brazo, o parte de él, estaba totalmente carcomido por alguna bacteria- Siento haberte hecho correr.
-No te preocupes… sigo teniendo mis piernas, ¿no?- medio sonrió, la mujer agachó la cabeza derramando lágrimas de desesperación- No… no llores…
-No he podido encontrar la cura para ti…- murmuró, con coraje, con tristeza… él le levantó el rostro y le sonrió- ¿Cómo puedes ser tan optimista?
-Si yo no lo hago… ¿Quién lo hará por mi? Vamos, sonríe para mi, hermanita- la mujer sonrió.
-No me digas así…
-¡Ahí están!- alarmados buscaron al autor de aquel grito, los policías habían dejado sus patrullas y habían regresado a buscarlos, tras gritar una maldición comenzaron a correr de nuevo, en aquella ciudad, en aquel país, en aquel continente… todo era caos…
“Mi nombre es Kate, el apellido no importa… era miembro de una familia de seis… ahora solo quedamos dos, mi hermano mayor y yo, fuimos los únicos capaces de resistir esta era de caos que desgraciadamente nosotros los humanos habíamos provocado.
Mi familia y yo vivíamos tranquilos en una pacífica ciudad al este de Estados Unidos, no fue hace mucho tiempo cuando todo era paz, o por lo menos no se veían las cosas como ahora. Al cumplir los 20 años, el gobierno comenzó a ser más corrupto dejándose llevar aún más por el dinero, beneficiándose a ellos mismos sin preocuparse por su gente, aquella que los había ayudado a obtener el poder. A los policías ya no les interesaba el bienestar de la sociedad, ya no les preocupaba la paz sino crear el caos junto a lo que era conocida como la mafia. Pronto, la mafia controlaba todo y disfrutaba de aterrorizar a la población, ya nadie salía a comprar, ya nadie salía divertirse, ya nadie salía a estudiar. Las escuelas fueron abandonadas por los estudiantes serios y con ganas de estudiar y se convirtieron en escuelas de mala fama en donde la prostitución, la drogadicción y la promiscuidad eran las materias impartidas. Los hospitales se volvieron un caos, doctores que no sabían que hacer, enfermeras histéricas, pacientes a punto de morir… no tardaron en aparecer nuevas enfermedades y nuevos virus que acabarían con la mitad de la ciudad. La crisis afectó todo el comercio y la economía, y si no eras parte de la mafia, no eras nadie.
El crimen inundó las calles, cada esquina invadida por asesinos o asaltantes, algunos, personas que alguna vez fueron honestas pero que con la necesidad de vivir se dedicaban a robar, otros, simplemente con deseo de pudrir más la ciudad. Todo esto comenzó a propagarse hasta que el país entero fue dominado por la mafia, el crimen, la insalubridad, el caos, la crisis, el mal…
En un abrir y cerrar de ojos… el mundo… se pudrió completamente…
Mi madre y padre fueron asesinados al tratar conseguir comida para mi y mis hermanos… mis dos hermanos menores murieron a causa de una terrible enfermedad y mala atención médica, solo quedábamos Bruce y yo. Robamos para vivir, pero no estamos orgullosos de eso. Somos parte de un grupo que está en contra de la mafia y cada día somos partícipes en una persecución del bien contra el mal, cada día tenemos que correr por nuestras vidas, porque ser capturados por los policías era peor que vivir en las calles. Cada día tenemos que buscar una forma de que Bruce viva más, debido a que una bacteria lo estaba matando lentamente. Cada día teníamos que conseguir algo de comer.
Yo… simplemente estaba harta. La ira ya no podía conmigo.
Estaba harta de ver como las personas honestas y de buen corazón eran sometidas por una bola de idiotas, estaba harta de ver cómo la gente era asesinada porque un idiota quería divertirse, estaba harta de ver a los policías jugar con la vida humana y violar a las mujeres, estaba harta de que la mafia se nombrara dueña de todo… esto no debería ser así… La paz se extinguió, la armonía y la honestidad ya no existen, ahora todo parece un nuevo mundo… un mundo que odio…
En ocasiones encuentro un lugar en donde observo toda la ciudad y veo en lo que los humanos se han convertido… animales… idiotas… todo por su propio bien… es entonces cuando comienzo a llorar…
¡La honestidad debe regresar! ¡No todo era así! ¡¿Dónde está la paz?! ¡¿Dónde están aquellos rostros sonrientes?! ¡¿Dónde está la armonía?!
¡¿Qué estamos haciendo?!”
Kate golpeó el suelo por décima vez aquel dia… habían logrado escapar de los policías… había observado la ciudad de nuevo… había derramado lágrimas de nuevo… levantó el rostro y en sus ojos se pudo ver la ira que sentía, pero también la esperanza…
-Esto no se termina así…
***
Pequeña historia que escribí en un instante de desesperación al ver hacia donde va el mundo... no se si es futurista, o si vaya a continuar y convertirse en historia de varios capítulos... pero ahí está... el mundo está peor... y va empeorando cada vez más... no permitamos que llegue en un punto en donde ya no haya salvación...
El mundo puede salvarse... tenemos que hacer algo...
Debo estudiar, así que dejo esto hasta aquí...
Hasta una próxima!!...